Ir al contenido principal

entre.TREN.y.miento

Durante mi estadía en la estancia turca, logré absorber todo. Y, aunque no capté muchas cosas, quedé maravillado y totalmente extasiado. En una palabra: enamorado. Me enamoré de los paisajes, de las curvas y las contracurvas, de los caminos... Recuerdo dos: el de abajo y el que va por atrás; los recuerdo bastante bien, aunque creo que lo que más voy a extrañar van a ser las luces que iluminaban el costado de la ruta. Eran luces cálidas. Eran dos luceros brillantes.
Pero, por cosas que pasan y tienen que pasar, la estadía tomó otro rumbo y tuve que salir. Lo peor de todo: salir por la fuerza, catalogado como "persona no grata". Agaché la cabeza y salí.

Pedí un par de indicaciones y fui directo a la estación, donde estuve esperando y esperando... Esperé un buen rato hasta que llegó el tren.

Ahora, estoy escribiendo desde uno de los vagones del tren, más precisamente en el camarote que me alquilé y debo decir que la condiciones de viaje son infrahumanas y desagradablemente precarias. Aquí huele raro.

En el camarote se escuchan muchos ruidos que me aturden todo el tiempo y, cuando los ruidos se desvanecen, hay voces que hablan muy fuerte; me dan miedo y me hacen pensar en cosas que no quiero. Y pienso, y recuerdo la estancia. Y la extraño.

Hay un olor espantoso, horrible y nefasto; cada vez se hace más fuerte.

Cada cuanto, por el pasillo del tren, pasa gente. Algunos parecen buenos, hay otros que no. Ellos vienen y comen, y hablan, y hablan. Mucha importancia no les doy pero ellos tratan de meterse en mi camarote y me preguntan cosas. De a ratos los corro.

El olor sigue.

Quiero estar tranquilo pero aquí no se puede.

Por ahí se me da por hacer una caminata a lo largo del tren y me encuentro con gente conocida; me preguntan de donde vengo y yo les contesto que estuve en la estancia. Algunos me dan un visto bueno, otros ni se inmutan. Me preguntan por la experiencia y yo siempre, en mi relato, les hablo con mucha nostalgia, un poco de lágrimas en los ojos, añorando aquel viaje, con una gran sonrisa en mi cara... Aunque la sonrisa se va cuando empiezan a indagar más y más y veo que no encuentro la salida, entonces...

...Entonces, me vuelvo a mi camarote y sigo escuchando las voces que me hablan y me hablan, y hay mucho y más ruido; se avalanzan con muchas más preguntas y no me dejan tranquilo y hay mucho olor, muchísimo mal olor.

La verdad que no es para nada recomendable este servicio.
De mi viaje en este tren ya van a ser casi tres meses y parece que con el firme propósito de no encontrar una estación.
¿Por qué no hay estación en el recorrido?
Este viaje es tedioso, impulcro e inhumano. Necesito bajar urgentemente del tren porque no soporto más las condiciones.

Ya descrubrí de donde viene el olor. Lo comprendí todo: ESTO huele a algo que no existe; el olor a la nada me desagrada.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Fin de semana.

Jueves: Mani con Chocolate (On Ice) Si usted es una persona a la que le gustan las cosas distintas y con un poco de adrenalina, dese una vuelta por la Escuela Provincial de Teatro... La obra es tediosa; el texto no se amolda a las acciones (si las tiene). Las voces de las actrices (en momentos y, afortunadamente, no al unísono) me causaban neuralgias. Aunque la neuralgia la puede haber causado el frío: pusieron una pseudo-cortina que resguardaba el paso del agua. El agua quedaba afuera, el frío no. Me pareció una cosa muy llana, sin nada. Como cuando vi "....................", que hacían teatro leído. Me aburrí. Viernes : Quintana Ro. Mucho viejo cheto, mucha careta. Sábado: Cumpleaños Entre un par de cosas y otra, me alisté y salí al cumple de Nely en la casa de Marce. La noche pintó muy bien, excepto por un par de giles que quedaron en avisarme qué otra cosa se iba a hacer esa noche. Vomité. Domingo: Mal. Si bien los domingos me bajan la (mucha o poca) vibra que pueda tener...

Anuario 2010

Resumen del año. ENERO: * Vacaciones en Córdoba con el flaco. Cosas lindas, cosas malas; relax. * Empezar a ver las cuestiones de la obra. Obra linda como pocas. ¡Qué buen proyecto ese! Pero bueno, las cosas que no salen NO salen por algo. FEBRERO: * Not wait. Aprendí a NO esperar nada de nadie porque sé que las cosas que quiero salen solas, no hay que presionar; nisiquiera ponerles una mirada inquisidora porque sé que va a ser al pedo. * Paralizado. La maldita parálisis facial llegó a mi vida y, si bien fue algo que no me voy a olvidar nunca, fue algo productivo: o me pasaba eso o me moría de un ACV. Shit happens. * Poco ESO. ESO era lo que había empezado a faltar y era el camino a lo que luego vendría. MARZO : * Armado de la obra, la cual sigue en proceso. ABRIL: * Nada, fuera de pasar horas sentado frente al monitor de Natalia ( porque el mío se había quemado ) para hablar en su tutorial. Nunca lo hizo. * Cumplir un año. MAYO: * ISAC. Quilombete armado culpa de una opinión en...

Ojalá te enamores

“Ojalá te enamores”. Así reza una maldición árabe. O gitana. No sé bien. Lo cierto es que su origen es tan incierto como el del sujeto que, de pronto –y de la nada-, irrumpe en nuestra vida para desestabilizarla. “Ojalá te enamores”. Con toda la fuerza. La peor maldición. Más que un buen deseo, una sentencia mortal. El enamoramiento es un estado de desquicio. De idiotez absoluta. De descontrol de las funciones más elementales de la cotidianeidad. Nos volvemos estúpidos, no reflexionamos ni entramos en razones. Nos volvemos tontos. Dependientes. Perdemos los reflejos. Los síntomas son claros y espantosos. Y se manifiestan ante la sociedad cuando logramos mascullar la frase letal: “estoy enamorado”. Hay maneras de evitar que la enfermedad se vuelva irreversible. Una de ellas es estar alerta ante los siguientes síntomas: - Comenzamos a idealizar. Él se transforma en Dios. El ...