Bueno, hoy más de lo mismo. Y digo "lo mismo" porque todos los 24 es lo mismo: gente que se amontona en la cocina de casa, tratando de ver que se cocina, pero en realidad es una sola la que pela las papas y las otras dos conversan acerca de "lo que la otra, la que está en la mesa no llevo" o "ay, que mala onda que vinieron; seguro que venian peleando en el camino" o "por qué no deja los hijos en la casa?". La familia tiene eso. Cuando nos alejamos de la cocina, pasamos por el pasillo: están los pendijitos de siempre, los mismos; los que van con estrellitas y chasquibúms, tirando por todos lados, quemando el mantel de la abuela, ensuciando la casa, llorando porque se quemaron cuando intentaron prender un fósforo-cohete. En la mesa, los tíos que no se mueven, que conversan porque hace mucho tiempo que no se ven, hablando de lo de siempre: los hijos que estudian, el tiempo, de los dolores echo callos y de por qué no les alcanza la plata a fin de mes...