Volviendo de mis 11 días lejos de Catamarca, las cosas cambiaron un montón. Pareciera que los viajes siempre me cambian, o me dejan más lejos que cuando me fui. Buenos Aires me cambió de aires y pude ver las cosas con más claridad. Me divertí, reí, lloré, extrañé, salimos a pasear con mi compañero de aventuras, nos perdimos, brindamos. Fue algo que no voy a olvidar: se casó mi super amiga y fui el padrino de bautismo de su hijo. Aquella ciudad cosmopolita me distrajo de la realidad, y me dibujó otra. Por momentos sentía que los edificios iban a salir corriendo, o que el Obelisco iba a ser derribado por algún monstruo tipo Cloverfield, pero el Clonazepam a veces nos da algunos efectos especiales sin tener que ir al cine (jajajaja, amo cuando mi mente vuela). Estuvo muy bueno Buenos Aires, algún dia se va a repetir, te lo prometo. Ese bebé está cada vez más grande y más lindo, creo que la próxima vez que vaya lo voy a traer en mi mochila (si tuviera mochila sería, quizás, un poco más fác...