Volviendo de mis 11 días lejos de Catamarca, las cosas cambiaron un montón.Pareciera que los viajes siempre me cambian, o me dejan más lejos que cuando me fui.
Buenos Aires me cambió de aires y pude ver las cosas con más claridad.
Me divertí, reí, lloré, extrañé, salimos a pasear con mi compañero de aventuras, nos perdimos, brindamos. Fue algo que no voy a olvidar: se casó mi super amiga y fui el padrino de bautismo de su hijo.
Aquella ciudad cosmopolita me distrajo de la realidad, y me dibujó otra. Por momentos sentía que los edificios iban a salir corriendo, o que el Obelisco iba a ser derribado por algún monstruo tipo Cloverfield, pero el Clonazepam a veces nos da algunos efectos especiales sin tener que ir al cine (jajajaja, amo cuando mi mente vuela).
Estuvo muy bueno Buenos Aires, algún dia se va a repetir, te lo prometo.
Ese bebé está cada vez más grande y más lindo, creo que la próxima vez que vaya lo voy a traer en mi mochila (si tuviera mochila sería, quizás, un poco más fácil). No creo volver para su cumpleañitos, porque ya fue demasiada la plata invertida en este viaje, pero seguro que algún mensaje o alguna llamada haré.
(Shamame cuando shegues, shamame cuando sha este shoooo)
Es raro volver a escribir. Bah, nada se perdió del todo, sólo quedamos como un par de sombras, seres incompletos.
Ya todo pasó, y ya nada va a ser lo mismo. Nada va a tener el mismo gusto.
Y siempre por mi culpa.
"No me arrepiento de nada; voy a pagarlo bien, pero no me arrepiento de nada", por ahí recuerdo de A Puerta Cerrada. Y así es: no lo hago. ¿Y ahora? Un vacío (uno bien grande) que hay que llenar.
No me quedó nada por decirte, ¿sabés? Lo dije todo y así va a ser. Ya está.
Comentarios