Es la primera y última vez que escribo esto.
El chabón empezó a escribirme hace mucho tiempo (desde antes que mi monitor dejara de funcionar, como para que tengas una idea) y siempre me decía lo mismo: "Te conozco de acá", "te vi allá", "sos amigo de...", y cosas por el estilo.
Al principio de daba miedo; que alguien conozca tanto de vos, tantos detalles es un poco raro y asusta, pero bueno... Era algo que me alimentaba el ego el hecho de que el flaco (una manera de decir) me diga cosas lindas todo el tiempo y tenga tantas ganas de conocerme.
Lo conocí. No era del todo lo que yo esperaba, pero nunca me dejo llevar por lo físico. Fue un dia que me iba a mi casa y lo crucé en la terminal; él se iba a otro lado. Intercambiamos dos palabras y me subí al colectivo.
Nos volvimos a ver mucho tiempo después, como dos semanas, más o menos, y me invitó un licuado (horrible) en el centro, a las 4 de la tarde, cuando el sol partía la tierra. Me seguía diciendo todas esas cosas que me decía y me seguía asustando, pero a la vez lo compensaba en el levantamiento de mi ego. El licuado estaba muy feo, le hice dos sorbos y me fui a clases.
Un tercer encuentro, tomando una gaseosa en una estación de servicio, fue lo que me bastó para darme cuenta de varias cosas:
a) Lo que estaba haciendo lo estaba haciendo porque no tenía otra cosa para hacer.
b) Estaba haciendo ilusionar a alguien totalmente inocente... El vaguito se estaba comiendo una terrible novela y yo no miento, entonces le dije: "Mira, voy a ser directo y te digo que lo que acá estabas buscando no va a pasar, porque la verdad que esto no tiene futuro; los dos somos completamente distintos, mi cabeza anda rondando por todos lados y no puedo dejar de pensar en otra persona."
Y es así... No puedo dejar de pensar en esa persona.
Lo extraño a él, extraño muchas cosas... Salidas, besos, cama. Todo.
¿Sabés hace cuánto que espero un beso? ¿Sabés hace cuánto que quiero que estemos los dos, durmiendo juntos? ¿Sabés hace cuánto que no tengo sexo? (Comentario que debería ser obviado de la mente del lector) ¿Sabés...? Nada. Vos nunca sabés nada. Y yo tampoco sé nada.
Nunca sé nada porque... Porque cada vez que quiero saber las cosas se me van de las manos.
Hasta recién estuve llorando y cuando hablé con mi vieja, ella me dijo lo mismo que me dice todo el mundo: "Dejá de rogar, dejá de hacer estas cosas; te perjudicás mucho y te desvalorizás por algo que no tiene futuro". Yo le dije: "No, no sé si tendré o no futuro así, pero...". "Pero NADA!", dijo ella, "no te quiere y punto. La vida sigue CON y SIN él."
Mi vieja no es muy pedagógica en ese sentido, pero me dice las cosas como son.
Ojalá todos nos dijéramos las cosas como realmente son y no evitamos muchas cosas.
Reportando desde La Concha de la Lora City, Lukaz Salas!
El chabón empezó a escribirme hace mucho tiempo (desde antes que mi monitor dejara de funcionar, como para que tengas una idea) y siempre me decía lo mismo: "Te conozco de acá", "te vi allá", "sos amigo de...", y cosas por el estilo.
Al principio de daba miedo; que alguien conozca tanto de vos, tantos detalles es un poco raro y asusta, pero bueno... Era algo que me alimentaba el ego el hecho de que el flaco (una manera de decir) me diga cosas lindas todo el tiempo y tenga tantas ganas de conocerme.
Lo conocí. No era del todo lo que yo esperaba, pero nunca me dejo llevar por lo físico. Fue un dia que me iba a mi casa y lo crucé en la terminal; él se iba a otro lado. Intercambiamos dos palabras y me subí al colectivo.
Nos volvimos a ver mucho tiempo después, como dos semanas, más o menos, y me invitó un licuado (horrible) en el centro, a las 4 de la tarde, cuando el sol partía la tierra. Me seguía diciendo todas esas cosas que me decía y me seguía asustando, pero a la vez lo compensaba en el levantamiento de mi ego. El licuado estaba muy feo, le hice dos sorbos y me fui a clases.
Un tercer encuentro, tomando una gaseosa en una estación de servicio, fue lo que me bastó para darme cuenta de varias cosas:
a) Lo que estaba haciendo lo estaba haciendo porque no tenía otra cosa para hacer.
b) Estaba haciendo ilusionar a alguien totalmente inocente... El vaguito se estaba comiendo una terrible novela y yo no miento, entonces le dije: "Mira, voy a ser directo y te digo que lo que acá estabas buscando no va a pasar, porque la verdad que esto no tiene futuro; los dos somos completamente distintos, mi cabeza anda rondando por todos lados y no puedo dejar de pensar en otra persona."
Y es así... No puedo dejar de pensar en esa persona.
Lo extraño a él, extraño muchas cosas... Salidas, besos, cama. Todo.
¿Sabés hace cuánto que espero un beso? ¿Sabés hace cuánto que quiero que estemos los dos, durmiendo juntos? ¿Sabés hace cuánto que no tengo sexo? (Comentario que debería ser obviado de la mente del lector) ¿Sabés...? Nada. Vos nunca sabés nada. Y yo tampoco sé nada.
Nunca sé nada porque... Porque cada vez que quiero saber las cosas se me van de las manos.
Hasta recién estuve llorando y cuando hablé con mi vieja, ella me dijo lo mismo que me dice todo el mundo: "Dejá de rogar, dejá de hacer estas cosas; te perjudicás mucho y te desvalorizás por algo que no tiene futuro". Yo le dije: "No, no sé si tendré o no futuro así, pero...". "Pero NADA!", dijo ella, "no te quiere y punto. La vida sigue CON y SIN él."
Mi vieja no es muy pedagógica en ese sentido, pero me dice las cosas como son.
Ojalá todos nos dijéramos las cosas como realmente son y no evitamos muchas cosas.
Reportando desde La Concha de la Lora City, Lukaz Salas!
Comentarios
basta de pensar en gente toxica de una vez por todas!