Ya estaba harto de poner las mismas boludeces de siempre, asi que hoy pasamos al rejunte de temas de la semana.
Yo sabía que el hijo de puta nos miraba mal, pero pensé que era su forma de ser.
El de la derecha (segun mi editor Blogger), es Jeremías. Un tipo que tiene siempre las palabras justas, que nos trajo paz, felicidad, ideas de las mas variadas y, por sobre todas las cosas, nos fortaleció y nos hizo crecer espiritualmente como grupo. Pero después vimos que no. El gordo confabuló con él e hicieron que nuestras peores pesadillas salgan a relucirse. Con Moisés no dijimos nada, pero lo peor llegaría mas tarde (como a la 1.30 de la manana), cuando pronunció aquellas tan terroríficas palabras: "No se duerman, es muy probable que no despierten". Fea la actitud. Logramos dormir, pero siempre con un ojo abierto.
"Un día para alucinar"
Yo sabía que el hijo de puta nos miraba mal, pero pensé que era su forma de ser.
El de la derecha (segun mi editor Blogger), es Jeremías. Un tipo que tiene siempre las palabras justas, que nos trajo paz, felicidad, ideas de las mas variadas y, por sobre todas las cosas, nos fortaleció y nos hizo crecer espiritualmente como grupo. Pero después vimos que no. El gordo confabuló con él e hicieron que nuestras peores pesadillas salgan a relucirse. Con Moisés no dijimos nada, pero lo peor llegaría mas tarde (como a la 1.30 de la manana), cuando pronunció aquellas tan terroríficas palabras: "No se duerman, es muy probable que no despierten". Fea la actitud. Logramos dormir, pero siempre con un ojo abierto.
"A la luz de las velas"
Todo marchaba según lo planeado: el ensayo, la comida, la bebida... Pero faltaba algo: luz.
Lo peor de todo fue que, por segunda vez, Jeremías se puso en contra de uno de nosotros. Esta vez se la agarró con Silvana. Pero en ella tuvo otro efecto, le hizo bien. Digamos que hicieron las pases y que todo estuvo bien.
Aburridos de hacer estupideces en medio de la oscuridad, decidimos tomar el primer tren a México y ver que nos deparaba el destino. Tomamos la vía rápida: fuimos a comer en el Bar Cultural. La pizza estuvo más rica que veces anteriores, y esta vez tuvo un gustito mucho mas rico: no la pagamos. Jajaja! Cuando salimos nos dimos cuenta de lo que en realidad había pasado, pero no lo hacemos con frecuencia. La cosa es que ahi, aprovechamos y pasamos letra, en medio de las mesas, haciendo de cuenta que nada de las cosas que había alrededor (personas, gente, ruido, gatos, perejiles, yanquies, alemanes) existía.
"Que los cumplas... ¿feliz?"
El de la fotito, el que se tapa la cara es el marido de Sole, al que pezcamos infragantti, en una conocida peluquería, ubicada en Prado esquina Sarmiento, haciéndose las mechitas (iiiiiiiiiii...!)
Saludos, niño rata. Espero que con lo de la voz, la barbita y ahora con esto, no se convierta en lo que su señora esposa suele hacerle a sus maridos (en realidad, en lo primero que les busca, y después los moldea a su gusto; vos entenderás Sol, jajajajajajajajajajajaja). Durante mi dia, hice planes para ir a un cumpleaños. Fui con Moisés. Teníamos que juntarnos eso de las 22 asi que comimos algo y decidimos partir. La cumpleañera no pudo ir, pero festejamos por ella. Aunque las cosas no se dieron como en realidad tendrían que haberse dado. Estuvo bueno al principio: tomamos cerveza, no reimos de todo (y de todos), jugamos a las cartas y nos fuimos a bailar. El problema llegó cuando en JOY explotó una cosa de gas lacrimógeno (según escuchó Moisés) y nos mandaron afuera. Antes de salir, Ivana se empezó a sentir mal y no tuvo mejor cosa que hacer que desmayarse. Nadie nos daba bola: no no dejaban sacar la camperas del guardarropa (no es bolsero), no nos quisieron llevar a la chica al hospital, la policía nos derivaba, los del lugar no se hicieron cargo; un desastre. A los 40 minutos, llegó la ambulancia. Nos llevó al hospital.
En el hospital, mientras Mariana estaba con esta chica, un muchacho de nuestra edad, estaba sentado nosé si desmayado también o tenía mucho sueño. Me llamaba mucho la atención porque parecía no tener mucho movimento que indique que efectivamente estaba vivo.
La cosa es que salimos de ahi, y no fuimos con el flaco a comer algo, porque el hambre había pintado y no estabamos en condiciones de seguir el camino a casa con el estómago vacío. Pasamos por PanchoVilla y nos comimos unos panchos heladísimos, porque la maldita máquina fua apagada minutos antes. Y... no es muy normal comerse un pancho a las 8 de la manana, ¿no?
Pero bueno, estas cosas, me gustan.
Hasta hace un par de semanas, pensaba que mi vida se había convertido en la cosa más monótona que puede haber existido alguna vez, pero me di cuenta de que no. Mi vida siempre fue asi, sólo que no le veía el lado positivo. Desde febrero que soy otra persona. Me reinvento cada año, y estoy en condiciones de afirmar, que nunca fui tan feliz como lo soy ahora, con lo maravillosos amigos que tengo, con los que comparto eso que me hace ser yo, con los que me río y con los que me preocupo, con los que comparto una cerveza y, obviamente, con la persona que comparto todo lo que hago. A los de siempre. A los nuevos. Gracias!
Ma salió el melodrama. Puaj!
Besos!



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