Mamá, ¿dónde vamos?
Estamos caminando muy fuerte y me estas golpeando con la cartera. ¿Dónde estamos? Hace frío. Mirá, tengo los piecitos colorados y se me voló la capucha que tenia puesta. Ma, ¿por qué estas llorando? ¿Es porque ya es tarde? ¿Por eso? Tené cuidado, cruzaste la calle sin mirar si venían o no los autos. Esto no me gusta, quiero volver a casa. Estoy medio asustado y no entiendo por qué salimos de paseo a estas horas de la noche. Tenés la mirada rara, como si estuvieras enojada. ¿Mamá? Mamá, ¿dónde estás? ¿Estamos jugando a las escondidas? No me gusta jugar asi, menos a esta hora y en lugares que no conozco. ¡Mamá, no te veo! Salí y decime que estamos jugando, te dejo ganar. Este lugar no me gusta y siento frío en los pies; me puedo enfermar… Encima hay un olor horrible; la verdad que no entiendo nada. ¿Mamá sos vos? No, no sos vos. ¡Vos no sos mi mamá! ¡Mamá, volvé! Te prometo que me voy a portar bien, en serio. Me voy a quedar quietito, no voy a llorar, ni a gritar. Cuando crezca no voy a pelear con mis hermanos, ni voy a venir con malas notas de la escuela. Te lo juro. No tengo la campera con capucha y me hace frío, ma. ¡Mamá! Mamá, ¿dónde estás? Mami, no te veo.
Aquí llegó una señora que tiene cara de buena; me mira con cariño y me dice algo de “un bebé abandonado”. ¿Quién sería tan malo como para abandonar un bebé? Bueno, no importa. Ella dice que en su casa se van a poner todos muy contentos cuando llegue porque ahí no hay niños, pero yo no sé si me quiero ir con ella.
(…)
Mamá, aquí me dieron de comer y la verdad que la estoy pasando re bien…. Me cuidan cuando me enfermo, me compran juguetes nuevos, la comida no es muy rica porque a ella no le gusta cocinar, pero la hace con amor para los tres. Si, aquí somos tres pero una nena viene en camino. Ella dice que viene en camino pero yo creo que le está creciendo en la panza, así como yo con vos, ¿te acordás? Bueno, así.
Ya no me acuerdo mucho de tu cara y a la señora ya no la llamo por su nombre, le empecé a decir “mamá”, ¿sabías? Cuando lo dije, todos se pusieron contentos y empezaron a llorar. Yo pensé que eso estaba mal, pero me di cuenta que no; que la que hizo las cosas mal fuiste vos, aunque mi mami nueva me dice que no es así; que vos hiciste todo lo contrario, que hiciste muy bien. Hiciste bien por ella, por mí y por vos. La verdad es que yo no entiendo. Tampoco entiendo por qué te fuiste y creo que no quiero saberlo, pero me conformo con decirte que ya no te echo de menos porque ahora echo de menos el olor que tiene mi mami nueva en el camisón rosadito que siempre agarro para dormir y que siempre lava, y extraño que algunas noches yo tenga que dormir solo porque mi papá llega del campo o que me gustaría irme a vivir con la hermosa abuela que tengo. Eso me conformo con decirte. Eso y que, si algún día te pesa, no llores: ya te perdoné hace bastante, mucho más de lo que creés. Aquí me enseñaron a no guardar rencores, a quererme tal y como soy y que no me deje pisotear por nadie. Y lo más importante que, a pesar que me hayas dejado, estoy vivo y con una familia que me cuida.
Ah, me olvidaba. Mi mami nueva ya no es “mi mami nueva”, es mi mamá. Y lo va a ser siempre.
Estamos caminando muy fuerte y me estas golpeando con la cartera. ¿Dónde estamos? Hace frío. Mirá, tengo los piecitos colorados y se me voló la capucha que tenia puesta. Ma, ¿por qué estas llorando? ¿Es porque ya es tarde? ¿Por eso? Tené cuidado, cruzaste la calle sin mirar si venían o no los autos. Esto no me gusta, quiero volver a casa. Estoy medio asustado y no entiendo por qué salimos de paseo a estas horas de la noche. Tenés la mirada rara, como si estuvieras enojada. ¿Mamá? Mamá, ¿dónde estás? ¿Estamos jugando a las escondidas? No me gusta jugar asi, menos a esta hora y en lugares que no conozco. ¡Mamá, no te veo! Salí y decime que estamos jugando, te dejo ganar. Este lugar no me gusta y siento frío en los pies; me puedo enfermar… Encima hay un olor horrible; la verdad que no entiendo nada. ¿Mamá sos vos? No, no sos vos. ¡Vos no sos mi mamá! ¡Mamá, volvé! Te prometo que me voy a portar bien, en serio. Me voy a quedar quietito, no voy a llorar, ni a gritar. Cuando crezca no voy a pelear con mis hermanos, ni voy a venir con malas notas de la escuela. Te lo juro. No tengo la campera con capucha y me hace frío, ma. ¡Mamá! Mamá, ¿dónde estás? Mami, no te veo.
Aquí llegó una señora que tiene cara de buena; me mira con cariño y me dice algo de “un bebé abandonado”. ¿Quién sería tan malo como para abandonar un bebé? Bueno, no importa. Ella dice que en su casa se van a poner todos muy contentos cuando llegue porque ahí no hay niños, pero yo no sé si me quiero ir con ella.
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Mamá, aquí me dieron de comer y la verdad que la estoy pasando re bien…. Me cuidan cuando me enfermo, me compran juguetes nuevos, la comida no es muy rica porque a ella no le gusta cocinar, pero la hace con amor para los tres. Si, aquí somos tres pero una nena viene en camino. Ella dice que viene en camino pero yo creo que le está creciendo en la panza, así como yo con vos, ¿te acordás? Bueno, así.
Ya no me acuerdo mucho de tu cara y a la señora ya no la llamo por su nombre, le empecé a decir “mamá”, ¿sabías? Cuando lo dije, todos se pusieron contentos y empezaron a llorar. Yo pensé que eso estaba mal, pero me di cuenta que no; que la que hizo las cosas mal fuiste vos, aunque mi mami nueva me dice que no es así; que vos hiciste todo lo contrario, que hiciste muy bien. Hiciste bien por ella, por mí y por vos. La verdad es que yo no entiendo. Tampoco entiendo por qué te fuiste y creo que no quiero saberlo, pero me conformo con decirte que ya no te echo de menos porque ahora echo de menos el olor que tiene mi mami nueva en el camisón rosadito que siempre agarro para dormir y que siempre lava, y extraño que algunas noches yo tenga que dormir solo porque mi papá llega del campo o que me gustaría irme a vivir con la hermosa abuela que tengo. Eso me conformo con decirte. Eso y que, si algún día te pesa, no llores: ya te perdoné hace bastante, mucho más de lo que creés. Aquí me enseñaron a no guardar rencores, a quererme tal y como soy y que no me deje pisotear por nadie. Y lo más importante que, a pesar que me hayas dejado, estoy vivo y con una familia que me cuida.
Ah, me olvidaba. Mi mami nueva ya no es “mi mami nueva”, es mi mamá. Y lo va a ser siempre.
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